Tres mujeres están sometidas a Lola. Las prostitutas conviven en la misma casa, donde “el poder nunca descansa”, según se anticipa. Pero su vida de opresión y violencia física y mental puede cambiar a partir de una decisión inesperada.

“La irredenta”, de Beatriz Mosquera, es el debut como director de Pablo Vera, y se verá esta noche a las 21 en el teatro municipal Rosita Ávila con las actuaciones de Adriana Benimeli, Cyntia Bulva, Yanina Chaves y Marcela Jaime. El texto apareció cuando estaba comenzando a preparar otra obra, que quedó en espera.

“En estos tiempos inverosímiles, la única revolución posible es la evolución. Y ella no se producirá de manera colectiva, sino por una decisión individual. Es lo que sucede con la irredenta”, sostiene Vera.

- Irredenta es lo que “está sin redimir, perdonar o liberar”. ¿Es la descripción de la sociedad toda?

- Cada sociedad tiene su identidad que construye con su propia historia, su cultura, sus deseos, sus temores, sus creencias y sus líderes espirituales o políticos. Todos tenemos algo sin perdonar o liberar. Nos han enseñado que así “debe ser”, para que seamos funcionales al sistema, para que sigamos relacionados con eso que no podemos perdonar. La posibilidad de que el individuo pueda emanciparse, salvarse o liberarse, queda reducida, prácticamente, a la nada. Tenemos que liberarnos de la mirada retrospectiva perpetua sobre nuestra historia, sobre todo la reciente. Seguimos vinculados a viejas y esclerosadas ideologías que repetimos una y otra vez, anulando la posibilidad de dar paso a nuevas ideas.

- ¿Por qué el poder nunca descansa? ¿Implicaría perderlo?

- Respecto a las instituciones, sí. Tenemos que mirar fijamente a aquello que está fuera de nosotros y que nos ordena la vida. Entregarnos a la difícil y necesaria tarea de cotejar “lo dicho” en un hermoso discurso con “lo hecho” en el plano irrefutable de “la acción”.

- ¿La obra replica a pequeña escala lo que pasa en general?

- Lo que sucede en la macroestructura se reproduce siempre en las microestructuras. Y para que se produzca este paralelismo, lo macro utiliza diversas herramientas, como el sistema educativo, la propaganda y los operadores políticos. Y en todas utiliza la misma técnica, la de la repetición. En el universo particularísimo que presenta Mosquera. es la matriarca quien ordena la vida de sus convivientes, quien las ama y destruye. Pero un sistema funciona solo si las partes que lo constituyen lo sostienen; si una parte del sistema deja de cumplir su función específica, deja de funcionar. En la práctica significaría deconstruir el esquema de repetición con el que fuimos educados, dar paso a la observación, luego al cuestionamiento y, finalmente, a la reformulación.

- ¿El poder es perverso en sí mismo?

- Lo es si quien lo ejerce es perverso y si quienes responden a él lo son. Tiene que ver con la utilización de mecanismos que no contemplan el bien común.

- Comenzaste con la obra hace un año y te frenó la pandemia...

- Ciertamente ensayamos el año pasado; la fecha de debut estaba prevista para el 21 de marzo. No pudimos por la cuarentena estricta. No recomenzamos de cero ahora, pero cambiamos una actriz y ella aportó su mirada. Le dimos paso a lo nuevo, como lo cómico, necesario para que el público se distienda.